17ª JORNADA

La brillante luz del astro rey dejó paso a la más intensa de las penumbras. El frondoso césped, que hasta hace  pocas fechas no recogía sino los bulliciosos y divertidos zarandeos provocados por los juegos que sobre él tenían lugar, ahora se tornaba triste. Los árboles, como representantes de un Imperio forjado a base de conquistas y que se erguían orgullosos al paso de las trompetas imperiales, mostraban ahora su lado más amargo plagados de las cicatrices ocasionadas por la refriega, que como orugas en hilera tratando de alcanzar una cima cada vez menos frondosa, avanzaban a lo largo de un tronco que, entre sus cortezas malheridas, rezumaba la resina que otrora fuera la rica savia que le daba la vida y le llenaba de esplendor. Un poco más arriba, y casi haciendo un esfuerzo por tocar el cielo en un alarde de desesperación, como pidiendo ayuda, se erguían aquellos únicos testigos que fueron capaces de resistir con tan siquiera un hálito de vida, a cuanto en su derredor había sucedido. Esas hojas, de las denominadas perennes, constituían la única llave posible capaz de vencer la resistencia del cerrojo de la historia, las únicas que serían capaces de desencriptar los misteriosos jeroglíficos que habían tenido lugar a su alrededor, y que, tras un espacio de tiempo que pareció eterno por la violencia desatada en el mismo, aún tuvieron que vencer la difícil tarea de recuperar la consciencia y tratar de comprender lo que allí había sucedido.

 

Dos ejércitos, de los más potentes que uno se podía imaginar, se habían enfrentado en una encarnizada batalla, donde cada golpe que exhibía uno de los contendientes, era respondido con una violencia igual o superior por parte de su adversario, convirtiendo aquella batalla, en un párrafo de interminables subordinadas, que parecía no tocar a su fin. Pero las normas de la ortografía y de la puntuación son implacables y al final, tras varias comas, llegaba el ansiado punto y aparte, aquel que dicta su sentencia cuando la faena de un párrafo ha escrito ya su suerte suprema. Es entonces cuando uno intenta repasar mentalmente lo que en las líneas que acaba de dejar atrás ha acontecido, e intenta analizar, en un alarde de crítica que a veces supera lo literario, quienes han sido los vencedores y quienes los vencidos. Llegados a ese punto, sólo cabe concluir que el ejercicio de discernir entre los llamados a ser objeto de pasillo y los que lo delimitan, no tiene sentido cuando aún la fase decisiva no ha abierto sus puertas y ni tan siquiera ha enviado sus cuatro invitaciones finales, si bien tres de ellas parece que ya tienen destinatario…

 

Lo acontecido en la anterior jornada no ha hecho más que proponer ese punto y aparte que nuestra Competición necesitaba para darle un poco más de argumentos a quienes opinaban que la Liga estaba finiquitada. Gracias al vertiginoso avance de las tropas de Astilo esto no es así, al menos de momento. Enhorabuena por ser los primeros en hacer que los intratables Blacks, despertaran de su letargo.

 

Frástor se encarama a esa cuarta posición que da derecho a jugar la fase final si bien deberá luchar hasta el final por mantener esa plaza de privilegio. Su victoria el otro día frente a Failo les permite empatar con Quionis y llena de emoción las últimas dos jornadas del Campeonato. Éstos últimos hicieron lo que debían finiquitando a un Linceo de los Hermanos Dalton al que derrotaron por cuatro tantos a uno.

 

Mientras el Ulises de los Martiarena se mete en zona peligrosa y deberá recuperar algún partido si quiere mantener la tan ansiada cuarta plaza que le da el pasaporte directo a las fases finales. Es posible que en esta jornada muchas cosas queden definidas.

 

La fase regular está tocando a su fin, y lo más probable es que sea ésta una jornada decisiva. Puede que muchos hayan conseguido los objetivos que se plantearon cuando el alba competitiva despuntaba sus primeros rayos por el este, incluso es probable que otros den por muy buenos los resultados obtenidos aún no habiendo cumplido las expectativas. Otros, sin embargo, dejaran volar su imaginación en busca de lo que pudo ser y jamás ocurrió,… Pero lo que resulta irrefutable es que tanto los unos como los otros, habrán sido partícipes de una aventura maravillosa que va marcando su propia historia a golpe de jornada. Sin embargo, es necesario recordar a los 4 finalistas, sean los que sean, que “la derrota tiene algo positivo, nunca es eterna. En cambio la victoria tiene algo negativo, "jamás es definitiva” De todos modos, para efectuar un análisis del total de la prosa o verso siempre hay que esperar al ansiado punto final.

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