11ª JORNADA

Cholargos pasará a la historia por ser el municipio de Ática dónde el estadista ateniense Jantipo hijo de Arifrón y la alcmeónida (familia ateniense autóctona descendiente de Neleo, hijo de Poseidón) Agarista, concibieron un hijo que sería uno de los políticos y oradores atenienses más influyentes de su época. El llamado “rodeado de Gloria” (Pericles en el idioma clásico) fue reconocido como uno de los estrategas más importantes que las islas Helenas dieran a luz. Pericles tuvo tanta influencia en la sociedad ateniense que en palabras del gran historiador coetáneo Tucídides, fue “el primer ciudadano de Atenas”. Fundó en sólidas bases la potencia naval y colonial de Atenas, sometió la isla de Eubea en 446 a. C., la de Samos en 440 a. C. e hizo tomar parte a Atenas en la Guerra del Peloponeso. Pero como todo gran hombre de su tiempo, se grajeo no pocas enemistades, bien por envidia, bien porque el intelecto de determinados individuos, no es reconocido por la miopía del ignorante confeso y recalcitrante. Cimón general y estadista ateniense y bastante más mayor que Pericles, supuso el contrapunto más conservador a las tesis del hijo de Jantipo, acusándole de falta de diligencia en la defensa de los intereses de Atenas en Macedonia. No sería éste sino el principio de una larga confrontación que tendría su punto más álgido tras la primera guerra del Peloponeso que enfrentó a atenienses y espartanos. Tras un terrible asedio de los egipcios en plena revuelta frente a los persas y tras un largo y doloroso cerco, los atenienses mandaron tropas para socorrer a los predecesores de la joya del Nilo. Después de una aniquilación rápida de sus huestes, los griegos llegaron a firmar un tratado (la denominada Paz de Calias), en el que no queda muy bien parada la figura del vetusto general, pero que acabó con las discordias entre griegos y persas…

 

En nuestros días, pocos son los tratados de paz que ponen punto y final a hostilidades tan cruentas como las que el historiador nos narra. Sin embargo, el pasado jueves ocurrió un hecho sin precedentes en la breve pero intensa historia de nuestra Competición. Los Blacks de Nereo firmaron el tratado de paz con un Frástor que desde el primer minuto, salió a derribar las pertrechadas posiciones de los sólidos líderes de la liga. Las tablas que refleja el marcador, suponen un hito del talante negociador de las dos partes y un hálito de esperanza para quien se vuelva a cruzar en el camino de los casacas negras. Se ha demostrado que ya, por lo menos, dejan hierba a su paso. ¡Enhorabuena Frástor!

 

Linceo volvió a fallar ante un Failo que empieza a despertar de su prolongado letargo, ese que le ha mantenido en las posiciones más modestas de la tabla, hasta alcanzar la posición que nadie desea, pero que en el fondo resulta la más simpática. Los 7 puntos conquistados casi en exclusiva en los tres últimos partidos, por quienes llevaron a sus vitrinas la copa de campeón del año pasado, permiten albergar una ligera esperanza de remontada en esta segunda vuelta. Linceo volvió a echar de menos a los hermanos Dalton pese a los esfuerzos denodados del Almirante Pinazo por reclutarles.

 

 Crisón dio la otra gran campanada de la jornada al derrotar a un Quionis que se encontraba en clara fase ascendente y en puestos cómodos de la tabla. Ya avisamos en otra ocasión que el sueño desmedido sobre los honoríficos vegetales, suelen traer jaquecas más agudas al despertar de las que ocasionaría el hecho de no plantar batalla real en el terreno de juego. Quionis deberá avivar su calidad para poder aspirar a los cuatro puestos más codiciados de la Competición.

 

Tropezón de las huestes del Coronel Martínez al ceder un empate frente a un Ulises peleón como el viejo don Simón (aunque los pareados no dejan de ser un recurso en ocasiones zafio, pero suficientemente descriptivo). Otro tratado de paz el que firmaron el viernes. Esta jornada pasará a los anales, como el día de la paloma blanca.

 

Por último un Astilo cada vez menos sorprendente acabó con todo atisbo de reacción de un Torcal entregado sin remedio a la suerte de la estrategia marcada por el cabo de segunda clase Carlos Ulecia, que si bien suele manifestarse como fino estratega, está arrastrando a sus huestes hacia el abismo de la lucha por la cuchara de madera de este año. ¡Ánimo Torcal!

 

Si los Tratados suelen ser pactos cuya rúbrica supone el fin de unas diferencias, y que por la propia naturaleza de los mismos arrojan entre los que lo firman, un espíritu conciliador que impide la entrada en colisión de derechos propios de las partes intervinientes en ellos, la llamada Paz de Calias pone en entredicho ese espíritu y aunque supuestamente (algunos autores dudan de su verdadera existencia) terminó con las hostilidades entre griegos y persas, hay noticias de que hubo que ratificar este tratado en al menos dos ocasiones más, lo que da buena cuenta de las verdaderas intenciones de los firmantes del acuerdo… Pacta sunt servanda!  

 

 

Andy/7

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