Semifinales

Una de las 13 regiones griegas que dieron lugar a una de las mayores culturas que el mundo ha conocido es Tesalia. Se halla enclavada en el centro de la antigua Grecia, situada junto a las ya famosas Termópilas, con quien limitan por el sur, y al este, con el mar. Por si algo le faltara a este inigualable paisaje, al norte limita con una sierra cuyo final lo corona el monte Olimpo, separándola de Macedonia, otro de los legendarios imperios que lo largo de tantos años dominaron el mundo. Tesalia, fue en la mitología, la sede de Helén, el fundador de la raza de los Helenos, y, por tanto, cuna de su cultura. Pues bien, como en otras oportunidades hemos comentado, la Historia, en ocasiones, nos ofrece una serie de caprichos que hace que la misma esencia de la tradición, se enriquezca con el devenir de los siglos. Es precisamente ese antojo de los dioses los que hacen que entre Grecia y Roma surja un primer punto de conexión en cuanto a un concepto común en su relación más íntima y privada con el mundo sobrenatural. Es esta la que hace que Roma asuma gran parte de las deidades propuestas por la mitología helénica. Tesalia fue, sin quererlo, protagonista de otro de los puntos de encuentro de estas dos grandes civilizaciones… 

Y es que el 9 de agosto del año 48 a.C. en el centro de la llanura de Tesalia, en un lugar llamado Farsalia, se libró una batalla que resultaría decisiva para la posterior historia del Imperio romano. Lo curioso es que ningún griego tomo partido en la misma, pese a librarse en territorio heleno. Pero resulta francamente sorprendente que fuera precisamente este, el escenario elegido por los romanos para librar la batalla más decisiva de la Segunda Guerra Civil Romana, la que libraron los ejércitos de Pompeyo y los de Julio César. En un lado, unos 40.000 infantes pompeyanos, junto a 5.000 reclutados de Hispania y otros 4.200 aliados que, junto a 3.000 jinetes, constituían un poderoso ejército dispuesto a parar las embestidas de los “proscritos” de Julio César, que contaba con unos 30.000 infantes y 2.000 jinetes. La batalla duró cerca de dos horas y provocó grandes bajas, sobre todo en uno de los dos ejércitos, cuyos generales buscaban la gloria del vencedor… 

19 de junio de 2009. Otro capricho de la historia hace que los dos ejércitos más poderosos del país de la moqueta verde, se enfrenten en cruenta y disputada batalla. Los dos han vencido en semifinales a rivales de fuste que creyeron poder asaltar una posición que el destino no les tenía reservada. Astilo acabó con un Ulises que le salió respondón y que a falta de escasos 7 minutos para terminar el encuentro, niveló la ventaja inicial de 3 tantos a uno, consiguiendo un empate a tres gracias a un gol fantasma de Borja Martiarena y otro golazo conseguido tras un slalom increíble de Mikel el fantástico. Sin embargo, los Gunners de Jaime González lograron restablecer la situación y devolver el triunfo al electrónico ante la desesperación de su rival.  

Mientras, en la otra semifinal, Orsipo retaba a los Blacks de Nereo y les hacía pasar una verdadera pesadilla poniéndose por delante en el marcador con un golazo de Enrique, en un partido que se disputaba bajo un auténtico diluvio. Tras un intercambio de golpes de lo más furibundos, los Blacks consiguieron empatar con un gran gol del barrilete cósmico Luengo (¡qué grande!) En la segunda parte, los Blacks tiraron de oficio y sentenciaron el partido con tres tantos más, sellando el pasaporte que les conducía hacia la final. Dos dignos rivales, tanto Ulises como Crisón, que han hecho una temporada magnífica y desde aquí nuestro más sincero reconocimiento tanto a las huestes de los Martiarena como a las del Coronel Martínez el Magnánimo. 

Todo ello nos conduce a dirimir, este viernes, en el campo del honor, quien de los dos poderosos ejércitos está destinado a escribir con letras de oro su nombre y formar parte de la leyenda. Las armas están preparadas, los ejércitos en vela, las monturas dispuestas, las estrategias marcadas,… Delgada es la línea que separa la derrota del triunfo pero en esta liga “nada es seguro y todo es posible”, pero al final, como en los inmortales…”sólo puede quedar uno”. Mucha suerte. 

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