FINAL. TEMPORADA 08-09

El silencio es aquel compañero de viaje que suele culminar algún tipo de acción, en ocasiones estrepitosa, y que protagoniza pasajes que tomaron papel de actor principal en situaciones de especial relevancia. Pero el silencio es, en ocasiones, ese remanso de paz que encontramos tras una dura batalla en la que los contendientes se intercambiaron argumentos de diversa solidez para tratar de imponer su razón por encima de las pruebas que son presentadas por la contraparte. Pero quizá, el silencio por encima de todo, es ese toque militar que ordena la más absoluta de las ausencias de ruido, al finalizar la jornada. Y es que, cuando la última jornada toca a su fin, el silencio se convierte en guardián de los secretos que se produjeron durante la misma y que por decisión propia no fueron desvelados. Es entonces cuando tenemos que dar al botón de rebobinar y, como en tantas ocasiones hemos hecho, sumergirnos en la Historia, en nuestra historia… 

Se plantaba Astilo en el campo como el único equipo que a lo largo de la Liga había derrotado a los temibles Blacks de Nereo, a la sazón campeones de la fase regular de la temporada. La jornada hacía presagiar una emocionante tarde de fútbol y desde luego acertó en su pronóstico. Desde el pitido inicial los dos equipos fueron a por el partido intercambiándose furiosos mandobles y no dando espacio para la tregua. Y asi, en una de las frenéticas acometidas de la caballería de los Blacks, culminada por un tremendo disparo desde fuera del área del barrilete cósmico Luengo, llegó el primer gol de Nereo que les ponía por delante en la final, acariciando un título para cuya consecución habían trabajado desde la primera jornada de liga. Duro golpe para un Astilo que lejos de venirse abajo lucho con más ahínco aún buscando el gol que les diera el empate y abriera la posibilidad de conseguir el ansiado trofeo. Las acometidas de los Blacks siguieron siendo furibundas en busca de un segundo gol que tranquilizara sus ánimos y calmara su voracidad de victorias. Aún así, el descanso dejó el resultado de uno a cero a favor de Nereo y a un Astilo con ganas de tomar un respiro para afrontar el resto de la batalla con mayor virulencia si cabe.  

Y a fe que fue así, la segunda parte desató la furia de los gunners, la misma que desprendían sus casacas rojas, atacando una y otra vez las posiciones enemigas y haciéndoles replegarse hasta conseguir que se atrincheraran en su propio campo sin posibilidad alguna de desplegar su juego. Fueron unos minutos de total control de la situación por parte de Astilo y de una heroica y ordenada defensa por parte de Nereo. Pero hasta los ejércitos más poderosos del mundo presentan alguna fisura por alguno de sus flancos y así, los aspirantes golpearon por medio de David Huerta en un contragolpe furibundo haciendo inútiles las mil y una estiradas del cancerbero Black. El empate era un hecho y quedaba poco tiempo. A partir de ahí cada equipo jugaba a ganar y defenderse con lo que no se sabía si las defensas podían con las delanteras o eran éstas quienes estaban desafortunadas. Con todo esto llegó el pitido final y se esfumó la posibilidad de que los 60 minutos coronaran un vencedor. 

Como en las dos ediciones anteriores la suerte de los penaltis sería la que decidiera quien se llevaría el ansiado trofeo. Cada equipo dispondría de tres oportunidades. Astilo fue el primero en lanzar. Lo hizo a la izquierda y abajo aunque la precisión no fue la adecuada y dio al traste con la primera oportunidad roja. Nereo no falló y con un magistral lanzamiento a la derecha consiguió poner por delante a los Blacks. Los Gunners tenían la oportunidad de empatar por segunda vez a lo largo de la tarde, pero esta vez la suerte fue esquiva y el disparo se fue a la madera, dejando la responsabilidad en los pies de los de Nereo. Un gol les separaba de su segundo título y los Blacks acudieron una vez más a la épica, encargando a su capitán que les guiara hacia el triunfo. Fue un lanzamiento de equipo donde todos aportaron su granito de arena, donde todos corrieron, donde todos lanzaron, donde todos lo celebraron, donde todos juntos volvieron a escalar al monte del Olimpo y se coronaron como dioses de la liga, como emperadores del balón, como maestros en la pizarra del tapete verde. ¡Enhorabuena Blacks! 

La temporada ha llegado a su fin. Los dioses repartieron sus dones en forma de trofeos y designaron a Nereo como sufrido pero merecido vencedor, a los reds de Astilo como más que dignos subcampeones y a Ulises en tercera posición. En lo individual, el trofeo de máximo artillero recayó en Jaime González con 37 tantos y el del portero menos goleado fue a parar a la portería de Nereo compartida por Felipe Heredero y Víctor Bravo las dos panteras de los Blacks. 

Hemos completado una nueva edición de la Liga de Padres y Profesores. Los dioses vuelven a sus hogares y no despertarán hasta principios de septiembre, los héroes envainarán sus espadas en espera de batallas futuras, los caballos descansarán en sus establos con la satisfacción del deber cumplido. El telón del gran teatro de los sueños ha vuelto a caer. Detrás de él quedan los actores que hicieron de esta, una temporada épica y cargada de emociones, una obra elevada a categoría de arte, en la que el público aplaude desde la platea a rabiar en busca de un ansiado bis que de momento no llegará; en búsqueda de una nueva interpretación tan perfecta como la que han presenciado. Pero eso, habrá de esperar. Eso será otra Historia… Feliz Verano!!

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